Cuartos de Final Copa Libertadores 2004: Cristian Luchetti, arquero del Santos Laguna, detiene un penal decisivo a Daniel Montenegro y River queda a un tiro de quedar eliminado de la Copa. Afortunadamente para los argentinos, el árbitro del partido es el paraguayo Carlos Amarilla y decide repetir el disparo de Montenegro apelando una salida en falso del golero, a pesar de que todos los 60.000 asistentes al Monumental de Núñez y los millones de aficionados que vimos el partido por televisión evidenciamos que Luchetti nunca trasgredió la raya del pórtico.
Evidentemente, como se había programado, River clasificó a las semifinales para enfrentar el Super Clásico con Boca y protagonizar una de las mejores y más lucrativas llaves en 45 años de historia de la Copa Libertadores de América. ¿Y el Santos Laguna? Simplemente, no era rentable.
La Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut), mostró públicamente su indignación con el trato que recibió Santos y repudió la actitud de Amarilla (uno de los mimados de la Conmebol) en la dirección parcializada del partido. Lo lamentable es que la historia en contra de los “aztecas” apenas comienza ahí.
Semifinal Copa Libertadores 2005: Cuando el equipo más popular de México, Las Chivas de Guadalajara, es “el candidato” para ganar la Copa Libertadores, la Conmebol tiembla y recurre a las alternativas que le quedan para que la Copa se quede en Sudamérica. Lo importante es que la Conmebol no está sola, sino que tiene sus mejores aliados en la FIFA y en la Femexfut.
Plan A: Desmantelar a las Chivas
Cuando Ricardo Antonio Lavolpe, hoy técnico de la Selección de México, participaba en la Copa Libertadores con el Atlas, clamaba a los cuatro vientos, suplicaba no le tocaran a sus jugadores para la Selección, que México necesitaba de estos torneos y que no había que desaprovecharlos.
Hoy algunos años después, Ricardo Antonio decide que los jugadores de Chivas son la base de su selección y que no puede trabajar sin ellos. Los inscribe en la Copa Confederaciones no solo a los cinco jugadores del Guadalajara sino que también al refuerzo proveniente de Tecos, el arquero Corona (que tanta falta hizo en los tres “goles de arquero” que recibió Chivas en Brasil). Los convoca cuando son el único equipo mexicano con vida en el evento.
Plan B: Hacer legítimo el desarme
Quien mejor que la FIFA para patentar las intenciones de sacar al “Rebaño Sagrado” de combate. La Femexfut acusa de desobediencia a Jorge Vergara, presidente de Chivas y Josepth Blater, presidente de FIFA, montó en cólera y amenazó con suspender a los cuatro jugadores de las Chivas si no se presentan con la Selección.
Por si fuera poco, había que asegurar la salida de los mexicanos ahondando más en sus sanciones, pues el turno era ahora de Adolfo Bautista, el delantero víctima del acontecimiento más tercermundista que la Libertadores recuerde en muchos años, cuando la policía, el inspector, jugadores de Boca, el público, el árbitro, la Conmebol, el técnico argentino Benítez y hasta los pasa bolas, pisotearon todo vestigio de racionalidad en el escándalo de la Bombonera. “El Bofo”, como se conoce a Bautista, fue suspendido indefinidamente por ser brutalmente agredido (días más tarde se sabría que era hasta julio).
Por otro lado y para hacer cómico el asunto, Lavolpe jugó ante Japón por Confederaciones y no usó a ninguno de los jugadores de Chivas por los que lloró y es más, Omar Bravo, ni llegó por estar lastimado y no lo sustituyó por nadie, lo que demuestra que lo que quería era “joder”.
Plan C: Disimular el fraude
Había que seguir pisoteando el reglamento. A cualquier precio se tenía que lavar la ropa sucia y congraciarse de alguna manera con Jorge Vergara, uno de los empresarios más exitosos e influyentes del mundo. La FIFA desconoce la reglamentación que prohíbe jugar 48 horas antes de que un jugador haya participado en un partido y permite a Vergara mandar un avión privado con cuatro pilotos hasta Alemania para traer, junto con el médico Luis Fosatti y la maestra de yoga Jude Johnson, a los elementos del Chivas que jugaron en día lunes su partido por el tercer lugar de la Confederaciones y tendrían que jugar el miércoles la semifinal contra el Paranaense en el estadio Jalisco de Guadalajara.
Y si por una de esas remotas casualidades que da la vida el Chivas clasificaba a la final, su técnico, Benjamín Galindo, ya había sido notificado por la Femexfut para que entregue a cinco más de sus jugadores para enfrentar la Copa de Campeones de la Confut, ex Concacaf, a jugarse este mes.
Con esta breve crónica y adjuntando una serie de “coincidencias” que se repiten en cada Copa Libertadores, nos resta concluir en que de continuar con este sistema de “invitar” a los clubes mexicanos como ilustres huéspedes del torneo que organiza la Conmebol, sencillamente éstos jamás serán campeones.(ALM)
jueves, mayo 17, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario